OPINIÓN | ‘Las crisis son oportunidades, también para la Administración Pública’. Cristina González Gabarda

La crisis climática como oportunidad de lograr un objetivo acuciante: su reforma y modernización adaptada a los retos actuales.

C. S Lewis escribió un poema a principios del siglo XX titulado “El futuro de la silvicultura”, expresando su preocupación por el impacto de la sociedad y la tecnología modernas en los bosques. Comenzaba diciendo: ¿Cómo será la leyenda de la edad de los árboles cuando caiga el último árbol en Inglaterra? Un siglo después, los árboles y nosotros mismos estamos en riesgo de extinción. Hace unos días, en la inauguración de la Conferencia sobre Cambio Climático celebrada en Glasgow, el primer ministro británico comparaba la situación actual con las películas del agente James Bond cuando trata de salvar el mundo a punto de ser destruido. El llamamiento del Secretario General de Naciones Unidas no deja lugar a dudas: nos encaminamos al desastre si no se produce una transformación que frene el cambio climático.

Somos como la rana en la cazuela que se ha acostumbrado al calor progresivo, pero está a punto de morir cocida si no salta. Ahora es el momento de saltar, pero no se trata de sálvese quien pueda sino de salvarnos todos y nadie debe quedar atrás. Quienes formamos parte del sector público tenemos una gran responsabilidad, como explicaba el profesor Vicente Bellver a los alumnos del curso “Los nuevos retos de la contratación del sector público”, al abordar el tema del liderazgo ético en la Administración Pública, porque el servicio público abarca a todos los ciudadanos. Tenemos un poder excepcional: realizando nuestro trabajo con integridad, eficacia, eficiencia, de forma sostenible y con la sensibilidad suficiente para ser conscientes de que la ciudadanía da sentido a nuestra existencia, podemos protegerla como James Bond, aunque sea de forma menos espectacular, pero igualmente satisfactoria.

Ante el mayor reto de la Historia, tenemos una tabla de salvación: la Agenda 2030. Y que sea efectiva depende en gran medida de la transformación cultural de la Administración Pública, por su papel ejemplarizante y protector del bien común. Los ODS de la Agenda tienen un carácter integrado, indivisible e interrelacionado, al que contribuye el ODS 16: crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles. Hay que cambiar la manera de hacer las cosas, como señala el filósofo Edgar Morin, que propone una gobernanza planetaria para realizar reformas de manera conjunta, complementaria e interconectada, aunque el punto de partida debe ser la reforma de cada individuo, ya que el futuro de la Humanidad ha estado, está y estará en el corazón y en la mente de cada uno de nosotros. La actual crisis sanitaria ha exigido una acción gubernamental concertada a nivel nacional e internacional junto con una enorme adaptación en la forma de trabajar de la Administración Pública, y la crisis climática va a exigir un esfuerzo aún mayor.

Las complejas exigencias actuales van a dar lugar a un cambio de paradigma de la Administración Pública, que impulsará su modernización y la Agenda 2030 es una buena brújula para guiarlo. No existe una fórmula general para llevar a cabo la transformación de la cultura administrativa del sector público y no se puede imponer desde fuera, sino que se deben buscar soluciones locales acordes a la cultura de cada lugar y los derechos de las futuras generaciones. El principio de que nadie quede atrás implica reforzar mecanismos de coordinación vertical y dar relevancia a las Administraciones Locales porque saben quiénes son las personas afectadas, en qué parte de su territorio viven y cómo se están quedando atrás.

En la provincia de Valencia, la mayor parte de los municipios son de pequeño tamaño, así que resulta crucial el apoyo de la Diputación de Valencia para luchar contra el cambio climático. A través del Servicio de Medio Ambiente, lidera la acción con instrumentos como la contratación pública, las subvenciones Reacciona, y el impulso del Pacto de las Alcaldías para el Clima y la Energía Sostenible, cuyo primer encuentro nacional está organizando actualmente. Mediante el Servicio de Formación, es pionera en formar a los funcionarios locales para proporcionarles las herramientas de implementación de los ODS.

Ahora es necesario un paso más, tal como señala el Comité de Expertos en Administración Pública de Naciones Unidas, y realizar un cambio de paradigma a una gobernanza inteligente y sostenible,que configura de forma creativa e innovadora el marco institucional en el que operan los actores implicados para que la sociedad avance hacia el desarrollo sostenible. Esta gobernanza atiende de forma personalizada las necesidades de los ciudadanos, integra las políticas en una visión de conjunto, rompe con los departamentos e impulsa espacios para el talento.

Las administraciones locales pasan de ser proveedoras de servicios a impulsoras de ecosistemas de transformación. Avanzar en los procesos de desarrollo sostenible requiere libertad para crear y la cultura fomenta la creatividad necesaria para imaginar alternativas de futuro sostenibles. La cocreación democrática conlleva dinámicas innovadoras para encontrar soluciones de manera poco convencional, y supone mayor presencia ciudadana en el diseño y desarrollo de las políticas públicas y la corresponsabilidad en la búsqueda del bien común. Esto implica la participación en la toma de decisiones y una nueva forma de generar conocimiento. Se trata de crear soluciones con las personas y no para ellas. Empoderarlas para que dejen de ser receptoras de ayuda para pasar a controlar su destino, siendo agentes de cambio.

Este modelo necesita de los funcionarios públicos nuevas aptitudes y capacidades, como tener una visión general de los problemas complejos al tiempo que ahondan en ámbitos específicos, tener inteligencia emocional, espíritu crítico y ser capaces de formular políticas de forma que se logre la sostenibilidad. Sería interesante crear laboratorios de innovación, plataformas de participación y proyectos piloto, así como realizar intercambios de experiencias. Como dice Machado, se hace camino al andar, y es una oportunidad de realizar un camino apasionante.

Cristina González Gabarda. Coordinadora del curso “Los nuevos retos de la contratación del sector público: instrumentos prácticos. ODS y Fondos Next Generation”.

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